Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Tres servidores acuden a socorrerle, pero se encuentran con que la puerta está bien cerrada, porque la doncella había pasado la puerta corredera para que el caballero no pudiera ser sorprendido por ninguno de ellos. Cuando Caradós se da cuenta de que no recibiría ayuda, lo deja todo con tal de defenderse: intenta sujetar a Lanzarote por la mano izquierda, pero éste lo esquiva con agilidad y vuelve a atacarle; levanta la buena espada para golpearle y al verla, Caradós la reconoce y grita:
—¡Ay Dios, ahora me ha llegado la muerte! Me ha traicionado la que yo más quería.