Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella le contesta que conoce bien las condiciones y le recuerda que debe volver a la prisión tan pronto como ella se lo pida. Luego, entra en la habitación en la que la doncella de la torre había colocado sus armas, se apresta y le pide que saque el mejor caballo de los que encuentre, «pues iré a esperaros a la entrada del bosque; procurad, si en algo estimáis mi amor y vuestro honor, que nadie lo sepa». La doncella le contesta que no se preocupe.
Después de salir lo más oculto posible, hizo que la doncella fuera en busca de mi señor Galván, para que éste acudiera a hablar con él en secreto. Cuando se reunieron, Lanzarote le dijo:
—Señor, sois tal que no se os debe ocultar nada: os descubriría un asunto al que me veo obligado a acudir, pero no os puedo decir de qué se trata, ni en qué lugar; no estaré mucho tiempo ausente: os ruego que tranquilicéis al rey y a mi señor Galahot, pero os conjuro, por la fe que me debéis, para que no sepan nada esta noche y que no me hagan fracasar; decidle que regresaré pronto.
Mi señor Galván empieza a llorar entonces diciendo:
—Ay, señor, por Dios, decidme si vais a un lugar en el que debamos temer algo.
—No, no temáis.