Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se encomiendan a Dios; luego, Lanzarote se dirige a la doncella que estaba esperándolo donde le había dicho con los que le habían traído el pabellón, y todos se van lo más directamente que pueden hacia el lugar del que habían venido. Lanzarote regresa a la prisión de Morgana, y el cuento aquí deja de hablar de él y vuelve al rey Arturo, a Galahot y a los otros que estaban en la Dolorosa Torre.
Lanzarote fue echado de menos aquella noche en la Dolorosa Torre; cuando mi señor Galván vio que el rey estaba tan preocupado, le dijo que no estaría ausente mucho tiempo; les hizo saber que él estaba delante cuando se puso en marcha, con lo que el rey se enfadó, diciéndole que no debería haber ocultado una cosa tan importante del caballero más valiente del mundo:
—Y tened por seguro —añadió— que nunca más alcanzaréis honra, si él se pierde y no volvemos a recibir noticias suyas.
De este modo recrimina el rey a mi señor Galván, pero es Galahot el que más sufre y se preocupa, convencido —se dice a sí mismo— de que Lanzarote no lo quería, pues ha revelado a otro su secreto y se ha ido sin que él lo supiera: por eso tuvo una gran tristeza, cuyo negro dolor le alcanzó el corazón y ya no lo abandonó. Pero no es el momento de hablar de ello.