Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Galahot permaneció desmayado sobre el cuello del caballo durante largo rato; los escuderos acuden a él para sujetarlo hasta que vuelve en sí: iba a hablarle a la doncella, pero ésta estaba ya muy lejos y ni siquiera puede llegar a verla. Reemprenden el camino y cabalgan hasta que ha pasado la hora de nona, en que llegan a un castillo por el que tenían que pasar; entran y lo atraviesan sin detenerse, y cuando llegan a la otra parte, Galahot ve, justamente en frente, una casa fuerte muy hermosa, fortificada con fosos galos y empalizadas. Al llegar a la puerta, encuentra en medio del patio gran abundancia de damas, doncellas y caballeros que cantan y bailan con gran alegría. En el centro, había un gancho, sujeto a una estaca, del que colgaba un escudo que parecía de algún valiente caballero, pues tenía enormes agujeros de lanza por encima y por debajo de la bocla, y estaba cortado y despedazado por grandes tajos de espada por todas partes, roto y partido. Aún se veía algo de la pintura del escudo: el campo era de plata, con una banda cruzada de color rojo. Colgaba delante de los que estaban bailando, y cuando los caballeros y las damas pasaban ante él, se inclinaban como si fuera un relicario.