Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Galahot contempló durante un largo rato el honor que le hacían al escudo; reconoció, sin dudar, que era el escudo que Lanzarote había llevado en Londres, cuando fue tras mi señor Galván: se alegra mucho porque espera obtener algunas noticias. Pasa la puerta y se dirige a caballo hacia el escudo, completamente armado; un caballero de edad le sale al encuentro, y Galahot le pregunta de quién es el escudo y por qué se inclinan todos y todas de tal modo ante él.
—Señor —le contesta el anciano—, fue del mejor caballero del mundo, y por eso le mostramos tan gran alegría y honor.
Galahot le ruega por Dios que le dé algunas noticias del caballero, si tiene; el anciano le responde que no sabe nada cierto, «pero hemos recibido nuevas de que ha muerto, y por ello este castillo ha estado de luto durante tres días con tan gran dolor que no hubo nadie en él que se atreviera a mostrar alegría. Ayer por la tarde, para consolarnos, nos trajeron su escudo, y por eso estamos tan contentos como podéis ver».
Galahot piensa que ya que no puede tener al caballero, desearía llevarse su escudo; lo toma y se lo lleva del patio, entregándoselo a uno de sus escuderos.
—¿Cómo —le pregunta el caballero anciano—, os lo queréis llevar?
—Sí, o moriré.