Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de limpiarle la herida de la mejilla y de haberle vendado muy bien la del hombro, vuelve a su duelo, sin que nadie se atreva a impedírselo y realmente extraña que pueda resistir tanto. Como no sabe qué puede ocurrir, se vuelve a poner la loriga a la espalda y ordena que ninguno de sus hombres deje las armas, pues ignora lo que va a pasar y están entre gentes que no los quieren, como bien ha podido experimentar y comprobar hoy mismo. Después hace que cubran de hierro tres caballos buenos y fuertes, que había en la sala, y en los que él confiaba para escapar si aumentaba el peligro.
Así se prepara el rey Claudás y dispone a sus hombres, pero no revela a nadie su pensamiento, ni deja de llorar a su hijo, pues lo amaba tanto que no podía olvidarlo.