Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Va entonces a una encina, que había cerca, a atar su caballo y a apoyar la lanza; luego regresa junto al caballero y le quita el caballo de encima, ayudándole a montar de nuevo. El caballero finge estar malherido. Después de ayudarle, vuelve a su caballo, dispuesto a montar. En esto, el caballero pica espuelas y lo golpea con el pecho del caballo, antes de que hubiera llegado a darse cuenta, derribándolo al suelo completamente extendido pero mi señor Galván no permaneció así durante mucho tiempo, sino que saltó rápidamente en pie, desenvainó la espada y atacó al caballero, que no se quedó a esperarlo, sino que escapó. Mi señor Galván monta y pica espuelas, persiguiendo al que huye tan rápido como puede: se ha alejado tanto que no puede darle alcance. Le ocurrió, además, una gran desgracia, pues tropezó el caballo cayendo, y él mismo resultó tan herido que pensaba que el corazón le hubiera reventado en el vientre. Cuando el caballero que huía vio a mi señor Galván en el suelo vuelve con la espada desenvainada; al acercársele se dio cuenta de que estaba desmayado, y entonces le pasa con el caballo dos o tres veces por encima del cuerpo.
En esto, he aquí un caballero andante completamente armado, que ve al que huía; cuando el caballero cayó lo vio volver y contempló todo lo que había hecho y que se llevaba el caballo del caballero desmayado. Entonces le corta el paso y le grita: