Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿No? Que Dios no me vuelva a ayudar si la lleva lejos. Es mejor que se la quite yo, a que lo haga alguien más desconocido.
—No haréis nada; y si Dios quiere, no debe pensarse que haya traición en nada que yo prometa. Keu se la llevará, pues yo se la he entregado; Meleagant no debe tener miedo de mis fuerzas antes de que haya llegado a su tierra, pues lo que ha sido prometido por rey no debe ser desmentido.
—¿No? Entonces afirmo que nadie es afrentado sino el rey, y que sea afrentado quien quiera serlo.
Y a continuación se marcha tan enfadado que no puede más; la reina monta a caballo haciendo grandes muestras de dolor. Keu le dice entonces:
—Señora, no os preocupéis.
La reina mira a mi señor Galván que se lamenta con un dolor que le mata, y no puede privarse de decir:
—Ay, mi señor Galván, hoy me daré cuenta de que después de Galahot ha muerto toda valentÃa.
Keu se la lleva y cabalgan hacia el bosque sin detenerse; Meleagant la ve venir y se dirige a los cien caballeros que le esperan; les cuenta los hechos y todos se alegran mucho. Meleagant regresa al sitio donde habÃa estado esperando y cuando Keu llega a él, le pregunta al senescal si es la reina. Éste le responde:
—SÃ.
—Y vos, ¿quién sois?