Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey querÃa mucho a Keu, y se esforzó todo lo que pudo en retenerlo, pero el senescal no quiso decir la cosa por la que se quedarÃa. Cuando el rey ve que no conseguirá saberlo, le dice a la reina que se lo pregunte, y ésta lo hace de forma muy dulce.
—Sabed —le dice la reina—, sea cual sea la cosa, que haré que la tengáis.
—Señora —le responde Keu—, si estuviera seguro de eso, os lo dirÃa.
El rey, muy contento, se lo promete y le entrega a la reina como garantÃa.
—Señor —dice entonces Keu—, me habéis otorgado a mi señora la reina para que la lleve tras el caballero que acaba de estar aquÃ; vuestra corte serÃa afrentada si no hubiera nadie que se atreviera a llevarla tras el caballero.
El rey siente tal angustia por esto, que más serÃa imposible; le entrega a la reina, y no hay ningún caballero que no llore con los ojos de la cabeza y también la reina llora con tanta amargura que nadie puede sacarle una palabra. Trajeron su palafrén. Cuando Dodinel el Salvaje oyó que Keu se la llevarÃa, lo siente mucho y dice al rey:
—Señor, ¿dejaréis que se lleven a mi señora de tal modo?
—No puedo hacer otra cosa.