Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ay, señor, marchaos a uña de caballo lo más deprisa que podáis, pues todo el pueblo de Dios viene hacia aquí dispuesto a destruir el palacio y a despedazar vuestro cuerpo, porque dicen que habéis dado muerte a los dos hijos del rey Boores y que les habéis entregado dos lebreles atados con cadenas, en vez de darles a los niños: nunca visteis a gente tan dispuesta a hacer daño. Nada más reconocerme, me atacaron y me han dejado tal como podéis ver antes de que me diera tiempo a explicarles nada: sé que estoy herido de muerte.
Cuando Claudás oye estas palabras, se pone en pie de un salto, pide la espada, el yelmo y el escudo, y ordena que se preparen todas sus gentes; después dice, para que lo oigan todos: