Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ay, enano —le dice Lanzarote—, si sabes alguna noticia de los caballeros que van por aquà delante llevando a una dama, dÃmelo y a cambio seré caballero tuyo para siempre.
—¿Preguntas por los que se llevan a la reina?
—Asà es.
—¿Deseas saber a dónde van?
—SÃ, por encima de todas las cosas.
—Sube, pues, en esta carreta y te llevaré a un lugar en el que tendrás verdaderas noticias.
—¿Me lo prometes?
—SÃ.
Salta a la carreta. En aquel tiempo habÃa la costumbre de que el que querÃa acabar con alguien o avergonzarlo en todas las tierras, hacÃa que montara antes en una carreta, y a partir de ese momento no era escuchado en la corte, sino que se consideraba que habÃa perdido todo tipo de derecho.
De este modo montó Lanzarote en la carreta. Después de haber avanzado durante un gran rato, les alcanzó mi señor Galván, que habÃa estado en todos los lugares en los que Lanzarote habÃa ido realizando proezas, y habÃa visto a todos los que habÃan muerto; se preguntaba admirado quién habÃa hecho tal cosa. Cuando vio al caballero en la carreta, le pesó mucho y le dijo al enano: