Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Luego, se van, llevándose a mi señor Galván. Lanzarote tuvo abundantes criados que le descalzaron y, tan pronto como estuvo desnudo, se metió en la rica cama. No tardó mucho en volver mi señor Galván con las dos doncellas, que decÃan que en mala hora se acostó allÃ. A él le importaba poco y las doncellas se marcharon. Mi señor Galván se acuesta, pensando ahora más que nunca que es Lanzarote el que está en la rica cama. Lanzarote, que estaba cansado por las armas y por la tristeza de su señora, durmió profundamente. A media noche, empezó a temblar toda la casa y se formó un gran estrépito allà dentro, tan grande que parecÃa que todo fuera a hundirse. En esto, cae una lanza, cuya asta era totalmente blanca y la punta, bermeja; de ella sale una llama completamente roja. La lanza cae sobre la rica cama haciendo tanto ruido como si fuera un rayo; atravesó la manta y las sábanas y alcanzó a Lanzarote en el costado izquierdo, pasando por los pies hasta el suelo. Lanzarote se pone en pie de un salto, y la ve clavada en la cama completamente recta; la saca y la arroja tan lejos como puede, diciendo que sea maldito como cobarde quien la lanzó, pues no le hirió inmediatamente. Apaga el fuego de la alfombra y coloca su espada junto a él. Mi señor Galván también se puso en pie y sintió gran miedo de que Lanzarote hubiera resultado mortalmente herido; le pregunta cómo está.
—Bien, señor —le contesta—, id a acostaros.