Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Lanzarote se separó de mi señor Galván en el camino de los dos puentes, cabalgó hasta la hora de vísperas sin encontrar aventura que merezca la pena recordar y entonces alcanzó a la doncella que les había indicado el camino: era la joven con la que había hablado en secreto por la mañana la doncella en cuya casa habían dormido. Ésta le había enviado por delante de los dos caballeros para que Lanzarote tuviera un alojamiento adecuado en un lugar al que lo llevaría y le indicó cómo podría reconocerlo, pues pensaba que era él. Cuando la doncella lo ve, lo saluda y él le devuelve el saludo.
—Señor caballero —le dice la doncella—, os daré alojamiento esta noche en un lugar muy agradable, si así lo deseáis; está en vuestro camino y llegaréis a él justo a la hora de albergaros.
—Tomaré alojamiento esta noche.
—¿Me lo prometéis?
—Sí.
Se van, él por delante y ella tras él, hasta que llegan, bien caída la tarde, a un lugar muy bueno para alojarse, que estaba rodeado por un alto muro almenado. Cuando pasaron la puerta, dijo la doncella:
—Señor caballero, me habéis concedido un don, que es el primero que os voy a pedir.
El caballero así lo reconoce.