Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Farién, ¿qué queréis, que venÃs de tal forma con esos vasallos mÃos? ¿Es para bien mÃo o en contra de mÃ? DecÃdmelo, pues yo no esperarÃa sino recibir bien de vos y de los otros: por afecto a vos he hecho cuanto me habéis pedido, tanto si era en honor mÃo como si no.
—Señor Claudás, vos nos prometisteis entregarnos a nuestros dos señores, que eran los hijos del rey Boores, y en cambio nos habéis entregado dos lebreles atados con cadenas; nos parece que es un gran despecho. Si no me creéis, mirad aquà los dos perros.
Y entonces se los enseña. Cuando Claudás los ve, se queda sorprendido y al recobrar la palabra, dice:
—Ay, desdichado, éstos son los dos lebreles que trajo la doncella esta mañana cuando yo estaba comiendo: ella se ha llevado a los dos niños, estoy seguro, pero no sé si lo hizo para mi bien o para mi mal. Esto me causa una gran aflicción.
Farién se vuelve a convencer entonces de que Claudás le habÃa dicho la verdad, y el rey insiste: