Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Monta en el caballo del caballero que estaba con él, toma la lanza y pasa la barrera. El guardián galopa hacia él y le da tan gran golpe que quiebra la lanza sobre su escudo, volándole en trozos. El de la carreta lo alcanza de tal forma que lo derriba al suelo por encima de la grupa del caballo, haciéndole caer contra una de las piedras con tal fuerza que se hiere gravemente. El caballo va hacia donde está el criado, que lo coge y se lo entrega a su hermano que estaba montado en un rocín. El caballero que había caído estaba malherido, permaneció tendido en el suelo y el de la carreta se le echó encima, descabalgando y con la espada desenvainada. Al verlo venir, el guardián se levanta como puede y se dispone a defenderse; pero es en vano, pues no pude resistir como el otro: le deja libre el paso, diciéndole que no seguirá combatiendo.
—Señor —dice el caballero que había llegado con el de la carreta—, no dejéis que se vaya así, pues si lo vencéis, es vuestro y ya veis cómo es.