Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Sabed, que no creo que os haya retirado la palabra, ni que os la retire cuando os vea.
Al oÃr Lanzarote que no ha muerto, se pone lo más contento que puede.
Llegan a la ciudad y la reina se enteró de cómo Lanzarote habÃa querido suicidarse. El rey ordena que encarcelen a todos los que lo habÃan apresado y afirma que los hará morir. Lanzarote, al ver al rey tan enfurecido se le echa a los pies y le ruega por Dios que los perdone en su ira, y este asà lo hace. Luego, lo lleva a ver a la reina que se pone en pie a su llegada, toma a Lanzarote entre sus brazos y le pregunta qué tal está, a lo que contesta:
—Señora, muy bien.
Se sientan los tres sobre una alfombra, pero el rey, que era discreto, permaneció poco tiempo, pues dijo que iba a ver cómo se encontraba Keu. La reina y Lanzarote se quedaron hablando juntos; la reina le pregunta a Lanzarote si está herido, a lo que éste le contesta:
—Señora, no tengo ningún mal.
Luego éste le pide por Dios que le diga por qué no quiso hablar con él el otro dÃa y ella contesta que se habÃa marchado de Londres sin su permiso; el caballero le responde que habÃa actuado mal.
—Hay además —dice la reina— otra falta mayor.
Le pregunta por el anillo y Lanzarote contesta: