Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, miradlo —y le enseña el de su dedo.
—Por Dios —contesta la reina—, me habéis mentido, no es éste.
El caballero jura por todo lo que puede jurar que sà es y piensa que está diciendo la verdad. La reina le muestra el que tenÃa en su dedo, de forma que Lanzarote reconoce que es ése: tiene un gran dolor porque ha llevado otro anillo, lo saca del dedo y lo arroja por una ventana tan lejos como puede. Después, la reina le cuenta cómo se lo habÃa llevado la doncella y lo que le habÃa dicho, que era digno de admiración, hasta que Lanzarote se da cuenta, dice y reconoce que lo habÃa hecho todo Morgana la traidora; le cuenta toda la verdad, tanto del sueño como del rescate. La reina se admira mucho.
Cuando oyó lo que habÃa soñado, dijo:
—Buen amigo, por mucho que viva, ningún otro más que vos tendrá parte en mÃ, pues escogerÃa demasiado mal y no creo que haya nadie que deba acostarse en lugar de vos.
—Señora —pregunta Lanzarote—, ¿me serán perdonados mis grandes errores?
—Buen amigo, os lo perdono todo.
Lanzarote le ruega por Dios, si puede ser, que acepte encontrarse con él esa noche, pues hace mucho tiempo que no habla con ella; le responde que ella lo desea más que él.