Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Vayamos a ver a Keu —dice la reina—; veréis cerca de mi lecho una ventana con rejas a la derecha; por esa ventana podréis hablar conmigo esta noche, pero no entraréis; vendréis por este jardÃn de aquà detrás y os indicaré por qué lugar podréis entrar mejor.
Lo lleva entonces a una ventana de la sala y le muestra la pared vieja y derruida diciéndole que entre por allÃ. Luego, van a ver a Keu, pero el rey aún estaba hablando con él; la reina le indica a Lanzarote el lugar por el que tiene que entrar, y nadie se da cuenta de lo que hace. Después de haber estado allà durante un gran rato, el rey se los lleva. A Lanzarote le tarda mucho la llegada de la noche; cuando por fin anochece, se acuesta antes que de costumbre y dice que no se encuentra bien. Llegado el momento, se levanta y sale por una ventana de la sala en la que estaba acostado; se lanza al jardÃn y llega a la ventana. La reina no dormÃa y se acerca allÃ; echan los dos los brazos y se acarician por donde pueden.
—Señora —dice Lanzarote—, si pudiera entrar, ¿os agradarÃa?
—¿Cómo, buen amigo, podrÃa ser?
—Señora, si quisierais, serÃa fácil.
—Ciertamente lo querrÃa por encima de todas las cosas.
—Por Dios, asà será, pues no me retendrá el hierro.