Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —contesta el enano—, muy bien, pero conmigo os envÃa unas palabras privadas.
Se retiran a un aparte y el enano le dice:
—Señor, mi señor Galván está en el lugar del mundo que más le gusta y tiene todo lo que desea; estaba seguro, señor, de que irÃais a buscarle y a saber por qué permanecÃa allÃ: os pide que vayáis con él, acompañado por un séquito pequeño y que acudáis junto con la reina.
—No sé qué hacer con toda esta gente.
—Señor, decidles que os esperen aquÃ, haciéndoles saber que no os vais a alejar mucho y, después, decidid lo que sea mi señor Galván y vos.
—¿A qué distancia está?
—A una legua escasa.
—Entonces iré solo. Señores —les dice a sus gentes—, esperadme un poco aquÃ, pues os reuniréis conmigo cuando recibáis la orden.