Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Llegado el día de la fiesta, después de misa, el rey estaba apoyado en una ventana, con la cabeza girada hacia el campo; no tenía ganas de comer porque aún no se había producido ninguna aventura. Mira hacia fuera y ve venir una carreta entre cuyas varas había un caballo con la cola cortada y con las dos orejas de la cabeza también cortadas; sobre la carreta iba sentado un enano gordo y corpulento, de gran barba y cabeza gruesa, de pelo entrecano; en la carreta había un caballero que tenía las manos atadas a la espalda, con camisa sucia y hecha jirones, atadas las dos piernas a las varas de la carreta, con el escudo colgando por delante; el escudo era blanco y el tiracol de seda blanca; a su lado llevaba el yelmo y la cota; en el extremo de la carreta iba atado por las riendas su caballo, con el freno a la cabeza y la silla al lomo; era blanco como la nieve y extraordinariamente hermoso.
Cuando el caballero ve al rey y a sus nobles, dice:
—Ay, Dios, ¿quién me liberará?
Todos los caballeros salen a verlo, y el rey le pregunta al enano que lleva la carreta:
—Enano, ¿qué falta ha cometido este caballero?
—La misma que el otro.