Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Farién se retira entonces a un lado y los otros hablan juntos. Al fin acuerdan no aceptar a Claudás como prisionero mediante un pacto, pues lo pueden coger a la fuerza pues no tiene ni la tercera, ni la quinta parte de hombres que ellos, y están dominados y en sus tierras. Todos los jóvenes bachilleres aceptan a una voz esta propuesta y es Lambegue, el sobrino de Farién, el que con más fuerza la sostiene: dice y jura que Claudás no puede hacer nada contra ellos y que antes de que anochezca será hecho prisionero, o habrá muerto, con todas sus gentes, si es que tiene tantas. AsÃ, terminan el consejo, se dirigen a Farién y le dicen que no lo aceptarán de tal forma, pero que si se quiere rendir y entregarse a ellos, que ellos lo apresarán, pero que no permitirán que lo haga ningún otro.
—Por Dios —dice Farién—, yo no aconsejarÃa tal cosa. Ahora os tendréis que poner de acuerdo vosotros y él: yo no estoy dispuesto a causarle una humillación mayor y él es lo suficientemente valeroso como para enfrentarse en combate con vosotros. Ya que os ofrece más de lo que es razonable, se defenderá con fuerza y perderéis el doble de lo que pensáis ganar antes de que termine el combate.
Después, vuelve al lado de Claudás y le dice: