Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote se pone muy contento y acepta.
—¿Sabéis lo que me habéis concedido? Vuestro amor.
No sabe qué decir, pues si se niega, teme no poder asistir a la reunión que tanto desea; si le otorga su amor, la engañará, pues la dama querrá más, ya que ha pensado en ello durante mucho tiempo.
—¿Qué me decÃs? —le pregunta la dama.
—Señora, no os negaré nada de lo que tenga, pues lo habéis merecido.
—¿Me otorgáis vuestro amor?
—Señora, os concedo lo que pueda hacer sin oposición.
La dama lo ve avergonzado y piensa que por la vergüenza no se atreve a decir nada más; y se esfuerza en servirle para que sea suyo al regresar. Luego, le prepara caballo y armas. Cuando ya es momento de que se ponga en marcha, se lo dice y Lanzarote se alegra mucho. La mañana siguiente, apenas amanece, hace que se marche, armándolo ella misma con sus propias manos; él le jura por la cosa que más ama que regresará de la asamblea en cuanto pueda y que no podrá retenerlo nada sino la muerte; y asà se lo promete.