Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por la Santa Cruz, yo soy vasallo vuestro y es justo que os ayude todo lo que pueda —mientras lo aceptéis— mediante mi consejo y obrando de buena fe, y asà os ayudaré hasta la muerte, pero vos me tenéis que jurar antes como leal rey, que los dos hijos del rey Boores —que era señor natural mÃo— no han recibido muerte ni daño por vos; prometedme también que en el momento que yo lo diga y cuando os lo pida, que cumpliréis lealmente lo que me habéis ofrecido, ser mi prisionero: no os lo digo para forzaros, sino porque asà os entregaré mi corazón con más franqueza, pues no temeré que me vayáis a hacer ninguna deslealtad.
—Por Dios, en modo alguno me siento humillado por hacerlo, antes al contrario, me parece muy bien. Asà os lo prometo. Entonces le tiende la mano y se lo jura; después tiende la mano derecha hacia la capilla y le dice:
—Por los santos de esta capilla, sabed que los niños no han recibido la muerte por mÃ, ni han sido dañados, ni sé nada de ellos. Si los tuviera en mi prisión de Bourges, no les harÃa ningún mal, mientras vos los protegierais, aunque me han causado tal dolor en el corazón, que me durará para siempre. Os juro, también, que en el momento en que me lo pidáis, me entregaré como prisionero bajo vuestra custodia, con tal de que me prometáis la protección frente a todos aquellos contra quienes no he cometido ningún mal.