Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Así lo prometen y juran Claudás y Farién mutuamente y este vuelve al lado de los suyos.
Inmediatamente después comienza el combate encarnizado y peligroso: vuelan flechas y piedras sin cesar, producen gran estrépito y gran ruido las lanzas al romperse contra los escudos, cuyos trozos y astillas saltan por los aires; y las espadas tintinean sobre los yelmos. El ruido se extiende y se puede oír por todas las partes de la ciudad, lejos y cerca. Claudás se defiende con valor en medio de la calle, tranquilo porque Farién está a su lado, no por perjudicar a los del reino de Gaunes y de Benoic, sino con la intención de conseguir la paz para las dos partes, si puede ser, aunque piensa que no escucharán su consejo: se comporta de forma que no perjudica a nadie, y tampoco beneficia a ninguna de las partes, si no es con su pensamiento.