Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que Margondre cabalgó hasta llegar a la corte del rey, y eso fue a hora de prima. Cuando Margondre entró en el salón parecía hombre que saliera de un mal lugar, pues su escudo estaba cortado por arriba, por abajo y por los lados; tenía tales agujeros que se podía pasar el puño por varios sitios; su cota estaba rota, tanto por encima de los brazos, como sobre los hombros y las caderas; su cuerpo y su armadura estaban completamente ensangrentados.
Entra en el patio y todos van a su encuentro para oír lo que desea decir; desmonta del caballo y pregunta dónde puede encontrar a la reina, rogándoles a los que hay delante de él que la hagan venir, y así lo hacen. Al llegar la reina, el caballero la lleva a un lado, le cae a los pies y le pide piedad con mucha dulzura:
—Señora —le dice—, me envía vuestro caballero, al menos eso dice, que me ha vencido y derrotado en combate.
Luego le cuenta cómo comenzó la batalla y por qué.
—Señora, no quiso decirme su nombre, sino que me ordenó que os lo preguntara a vos.
—¿Qué armas llevaba?
El caballero se las describe y la reina reconoce inmediatamente a Lanzarote.
—Loco —le responde la reina—, ¿con quién pensáis haber combatido?