Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De este modo se marcha Boores de la corte y sigue el camino más derecho hacia la tierra de Gorre, pues piensa encontrar a Lanzarote; cabalga el primer día sin encontrar ninguna aventura que merezca ser contada. Por la noche durmió en casa de un vasallo que le dio un rico albergue cuando supo que era de la casa del rey. El día siguiente por la mañana se marchó lo más temprano que pudo y entró en un bosque muy hermoso que se llamaba Landone, y cabalgó por él hasta la hora de tercia, sin encontrar a ningún hombre ni a ninguna mujer. El sol calentaba, como corresponde a las fechas en torno a la fiesta de San Juan; resultaba muy cansado cabalgar. Por el gran calor que hacía, Boores se quitó el yelmo de la cabeza y lo entregó a un escudero suyo que iba con él. Entonces se encontró una doncella de gran hermosura, la saluda y ella lo mira y le parece que es el caballero más hermoso de cuantos ha visto, y hombre muy joven; le dice que Dios lo bendiga:
—Por Dios —añade la doncella—, no sé quién sois, pero si tenéis en vos tanta bondad como belleza, seréis muy digno de apreciar y de alabar.
Y es cierto que era, sin lugar a dudas, uno de los caballeros más hermosos del mundo, de los de su edad.
—Doncella —le contesta—, no soy tan bueno como hermoso tal como me decís, y no sé si me estáis tomando el pelo; mi belleza es mal utilizada.