Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, si os atrevéis a seguirme, os diré en breve de qué andáis mejor abastecido, de belleza o de bondad.
—Ciertamente, si tuviera bastante bondad en mÃ, no me gustarÃa saberlo, pues posiblemente me mostrarÃa más orgulloso, y un caballero no debe tener orgullo por ninguna virtud que Dios le haya dado. Os seguiré a donde queráis, estoy dispuesto.
—Venid.
—Marchad, os seguiré.
La doncella se vuelve y regresa por el camino por el que habÃa llegado. Cabalgan de este modo hasta después de la hora de vÃsperas; salen entonces del bosque que habÃa durado todo el dÃa y llegan ante uno de los castillos más hermosos y mejor asentados de los que habÃa en el paÃs. La doncella habla con Boores:
—Señor, ¿no es muy hermoso ese castillo?
—Doncella, sÃ. Es hermoso y agradable.
—Señor, ¿no debe estar muy afligida la que ha sido privada de él, debiendo ser señora y dueña del mismo, que ahora ha sido desposeÃda del castillo de forma injusta?