Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Doncella, vuestro tÃo ha sido cruel y traidor con vosotras; que Dios no me ayude si no me gustarÃa estar ahora con vos en el castillo y con veinte caballeros armados, pues no dormirÃa a gusto antes de saber cómo llevan las armas los de fuera.
—Por Dios, señor caballero, si vuestra franqueza y vuestra bondad asà os lo aconsejan, en breve haré que os encontréis a gusto.
—Ya me tarda el estarlo.
Entonces, la doncella gira a la izquierda para buscar alojamiento en casa de un vasallo suyo. Éste, al verla, hizo que desmontara y lo mismo hizo con el caballero: aquella noche fueron bien albergados por amor a la doncella. El dÃa siguiente, al punto del alba, se levantó Boores y vistió sus armas; cuando ya estaba dispuesto, montó acompañado por la doncella y el escudero. Boores le pregunta cuánto hay hasta el castillo de su hermana.
—Señor —le contesta la doncella—, diez leguas inglesas. Estaremos fácilmente antes de mediodÃa si queréis, pero no podremos entrar hasta la noche, según pienso, pues el castillo está rodeado por todas partes salvo por un postigo que guardan por el dÃa.
No han cabalgado durante mucho rato, cuando encuentran a cuatro caballeros armados con todas las armas, que montaban buenos caballos resistentes. Al reconocerlos la doncella le dice a Boores: