Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, estoy muerta y deshonrada.
—¿Por qué, doncella?
—¿Acaso no veis al primer caballero armado que viene?
—SÃ.
—Sabed que es el senescal, por el que empezó esta guerra, tal como os conté y, sin duda me matará si no soy defendida por vos.
—Asà me ayude Dios, no pasaréis ningún mal sin mi ayuda, no os preocupéis. Asà me dé honra Dios, me agrada mucho que haya ocurrido en este momento, pues antes de que se separe de mÃ, si no muero, estará en tal situación que no volverá a desheredar a ninguna doncella injustamente.
Toma la lanza que el escudero le lleva, se coloca el escudo al cuello y se dispone a combatir. El senescal, que era el primero que venÃa, grita tan pronto como ve a la doncella:
—Amide, Amide, por mi cabeza, haced que la guerra termine. Venid a la prisión de mi señor.
—Por Dios, señor caballero, no lo hará, pues hay quien os lo va a impedir.
—¿La vais a defender vos?
—Asà lo haré, mientras pueda.
—A fe mÃa, entonces os desafÃo.
—Lo mismo os digo.