Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Desciende de la torre y va al salón donde encuentra preparadas las mesas y la comida dispuesta; se sienta, después de lavarse, con diez caballeros que había allí; son servidos con mayor riqueza que nadie. Después de levantar la mesa, las dos doncellas llevan a su huésped a una torre que había en un prado muy agradable; la hermana mayor contempla con gusto a Boores, y viéndolo se reconforta por su gran hermosura; le parece que Dios ha sido muy generoso al enviarle tanta bondad y belleza y se dice a sí misma que debería estar muy contenta la doncella que tuviera el dominio de tal caballero: no piensa más que en esto y cómo atraerlo hacia ella. Permanecen allí hasta que llega la noche; luego, regresan al palacio, donde ya estaban las camas dispuestas. Acostaron a Boores en una habitación muy hermosa, en una de las camas más ricas de cuantas había visto en mucho tiempo y las dos doncellas permanecen a su lado hasta que se duerme; después, van a acostarse.