Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al poco rato llega otro caballero tan deprisa como puede; Boores que lo ve venir, vuelve a montar y toma otra lanza; pica espuelas contra el que viene. Éste, que galopaba rápido, quiebra su lanza en el escudo de Boores; Boores coloca la lanza un poco más arriba de lo que desearía y lo alcanza justo bajo la barbilla; le rompe la cota y lleva la cortante punta por medio de la garganta, cortándosela como si fuera una cuchilla de afeitar. El caballero, que no puede resistir el golpe y que se siente herido de muerte, se deja caer entre los arzones y vuela del caballo al suelo. Boores pasa de largo con la lanza en el puño, desmonta y va hacia el caballero, porque no pensaba que hubiera muerto, pero así es. Al verlo, lo siente mucho, pues no desearía matar, por propia voluntad, a ningún caballero.
De esta forma Boores había vencido ya por su propio brazo a seis caballeros de Gallidés; no tiene ninguna herida ni ningún golpe que le cause dolor. En esto, ve venir a otro de los que estaban al pie de la colina; vuelve hacia él la lanza con toda su fuerza y le atraviesa el escudo, le rompe la cota, y le mete la punta de la lanza por el hombro izquierdo; al caer se le rompe la lanza, de modo que le queda en el hombro el hierro de la punta y una parte del asta.