Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Doncella —le contesta el caballero—, no ha habido nunca ningún caballero que me haya pedido alojamiento al que no se lo haya dado si podÃa; que sea bienvenido, pues con mucho gusto lo albergaré.
A estas palabras Boores desmonta, y salen de la otra parte del pabellón tres escuderos para desarmarle; lo encuentran ensangrentado bajo la cota y sienten gran compasión por él; se lo cuentan a su señor, que va a mirar de dónde le sale la sangre, viendo la herida del costado y otras muchas que habÃan dado abundante sangre; sabÃa mucho de sanar heridas y le colocó un ungüento muy bueno, diciéndole que no se preocupara, pues no tenÃa ninguna herida que le obligara a perder un dÃa.
Aquella noche Boores fue bien albergado; después de cenar, el señor le preguntó que a dónde iba, a lo que él le respondió:
—A la tierra de Gorre, tras un caballero al que desearÃa haber encontrado.
Le pregunta que quién era ese caballero.
—Señor, mi señor Lanzarote del Lago.