Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Luego, el escudero se marcha sin decir más. Cuando Boores se da cuenta de que no conseguirÃa más información, reemprende el camino y no se detiene hasta la hora de nona en que ve llegar a su escudero montado en un rocÃn que iba cansado y empapado de sudor. Lo espera y le da la bienvenida.
—Pero ¿cómo, me has seguido?
—Por mi fe, señor, cuando supe ayer por la tarde que no regresarÃais al castillo, salà tras vos pensando alcanzaros, pero no pude; anoche me alojé a la entrada de este bosque con un ermitaño y hoy he seguido el camino principal hasta que me he encontrado a un escudero que me ha dado noticias de vos. A partir de ese momento me he apresurado tanto que poco falta para que mi rocÃn no caiga agotado. ¿Quién era la doncella que anoche se fue con vos cuando os marchasteis de la atalaya?
—Era una de las doncellas de mi señora del Lago.