Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta la historia que a la mañana siguiente, tan pronto como amaneció el día, se levantó Boores y se vistió con sus armas, montó a caballo y se despidió de su huésped que le había hecho tan grandes honores, encomendándolos a todos a Dios. La doncella del Lago también montó en un palafrén y emprendió la marcha con Boores. Cabalgaron hasta la hora de prima en que llegaron a un cruce de caminos. La doncella se dirige a él y le dice:
—Boores, he aquí dos caminos: tomad uno y yo tomaré el otro, pues no puedo continuar con vos. Procurad estar a la hora indicada el día señalado en donde os he dicho, que no os retenga ninguna cosa.
Boores le contesta que esté segura de que llegará, si no muere o lo hacen prisionero.
—Ahora os encomiendo a Dios, me voy. Quedad con Dios, doncella; saludadme a mi señora tan pronto como la veáis.
La doncella le contesta que así lo hará.
Se separan y Boores entra en uno de los caminos; cabalga hasta la hora de tercia y se encuentra con un escudero que montaba un escuálido rocín; lo saluda y éste a él.
—Buen amigo, ¿dura mucho el bosque todavía?
—Señor, por más que cabalguéis hoy, no llegaréis a atravesarlo.