Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿La muerte? Sà que serÃa una cosa grande. ¿Por qué morirÃais mientras yo siga viva? Decidme qué os pasa, pues no hay nada en el mundo que pudiendo ser resuelto por una mujer, no lo pueda hacer yo.
—Señora, no me atreverÃa a decÃroslo.
—Hacedlo con toda tranquilidad, pues no descubriré nada que me digáis, si no lo deseáis, por mi cabeza.
—Señora —responde la doncella llorando con amargura—, si me aseguráis que me ayudaréis y después no lo hacéis, me habréis empujado a la muerte, pues me mataré si me falta vuestra ayuda; preferirÃa morir a seguir mucho tiempo con tal sufrimiento.
—Buena hija, me habéis encontrado dispuesta y leal en todas vuestras necesidades. No os fallaré por nada; decidme qué os pasa; si estáis enamorada por amor, os puedo ayudar más que ninguna dama del mundo.
—Por amor, amo —le contesta la doncella cuando puede hablar—; ninguna doncella amó tanto, y asà se verá en breve, pues si me rechaza el que yo amo, me daré la muerte con las dos manos.
—¿Quién es al que amáis?