Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella va a acostarse muy contenta por la promesa y muy preocupada porque piensa que no lo conseguirá. El aya toma un manto, se lo abrocha y se dirige a la habitación en la que Boores estaba acostado, que todavía no se había dormido por el cansancio de las armas; se veía bastante claro por cuatro velas que estaban encendidas; el aya le dice:
—Señor, buena noche os dé Dios.
—Señora, sed bienvenida. ¿Qué motivo os trae aquí a esta hora?
—Señor, me envía mi señora, la hija del rey Brandegorre, que os hace saber que se queja mucho de vos, pues os honró bastante; en cambio, vos le habéis faltado en dos cosas: por eso se queja a vos mismo.
—Señora, por Dios, decidme cómo.