Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, ya que os ponéis a mi merced en todo, serÃa demasiado villana si no tuviera compasión y piedad de vos: os lo perdono.
—Señor caballero —le dice entonces el aya—, me tendréis que pagar la recompensa a mÃ.
—Señora, con mucho gusto.
—Os ordeno, pues, si en algo estimáis vuestro cuerpo que os quedéis ahora con ella. Vos, doncella, no lo rechacéis; recibidlo como vuestro que es y como suya que sois.
Los junta y luego se marcha cerrando la habitación con ellos.