Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oír que le suplica de esta forma tan digna de piedad, no sabe qué hacer, pues le ayudaría si pudiera, pero ve el río que es negro y profundo, y tan peligroso que piensa que se ahogará si entra en él; por otra parte, ve a la doncella suplicándole compasión con tanta fuerza. Siente tal piedad que abandona todo miedo y hace el signo de la cruz en medio de la cara, embraza el escudo, pica espuelas al caballo y se mete en el río. El caballo era fuerte y empieza a nadar al perder pie, llevándolo al otro lado del cauce con cierto esfuerzo, después de que bebieron agua uno y otro: si el caballo no hubiera sido tan bueno se hubieran ahogado los dos, porque el caballero era pesado por las armas que vestía.
Al llegar a la otra orilla del río no descabalgó, sino que corrió hacia los que tenían a la doncella, golpeando al primero que alcanza, y metiéndole la lanza por el cuerpo lo derriba a tierra; mientras tanto, los demás huyen de inmediato porque estaban desarmados. La doncella, que se ve libre, se arrodilla ante Boores y le dice:
—Noble caballero, sed bendecido por Dios, pues me habéis rescatado de la muerte; Dios sea adorado, porque os trajo hacia esta parte, pues de lo contrario estos malvados me hubieran dado la muerte.
—Doncella, ¿por qué?
—Señor, os lo diré, pero cuando me hayáis puesto a salvo.