Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Las lamentaciones de Lanzarote son tan grandes que todos los de allí acuden a verlo; admirados, le preguntan quién es, pero no puede contestar una palabra, sino que grita sin cesar, se debate y se araña. Al cabo de un buen rato lee las letras que dicen que por él ha muerto Galahot; entonces, dice que sería demasiado malvado si no muriera también por él: se pone en pie y atraviesa la reja pensando ir en busca de su espada para darse la muerte, pues aquella misma espada había sido de Galahot. Al salir de la iglesia se encontró con una de las doncellas del Lago, la que había hablado con Boores ante el castillo de Honguefort, lo reconoció y sujetándolo por el faldón de la cota, lo detiene.
—¿Qué ocurre? ¿A dónde vais así?
—Doncella, dejad que ponga fin a mi dolor, pues nunca tendré alegría ni reposo en este mundo.
—Contádmelo.
Lanzarote no le dice nada, sino que se lanza al otro lado, escapándosele de las manos. Cuando lo ve marchar, le grita:
—Os prohíbo, por la cosa que más queráis en el mundo, que sigáis adelante hasta que hayáis hablado conmigo.
Lanzarote se detiene, la mira y al reconocerla, le da la bienvenida.