Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Porque si los caballeros de esta tierra se enteran de que se lo llevan, harán vigilar los pasos y podrÃa ser detenido en algún lugar; por eso os aconsejarÃa que se pusiera en marcha ahora mismo, pues antes de que amaneciera, ya estarÃa lejos, a unas veinte leguas inglesas.
Lanzarote está de acuerdo con él; coloca la litera sobre dos palafrenes de paso calmo y se llevan de este modo a Galahot fuera de su tierra; los frailes muestran un gran pesar y están tristes y dolientes porque se lo llevan. Lanzarote lo acompaña durante una gran parte de la noche, llorando y lamentando su valor y su valentÃa y, de no haber sido por la doncella que estaba con él, hubiera hecho más de lo que hizo, pero ella se lo impidió y le prohibió al caballero que lo enterraran hasta que llegara Lanzarote. Se separan el uno del otro y Lanzarote regresa a la abadÃa, se acuesta sin comer ni beber por más que se lo piden, y llora y se lamenta sin cesar; le pesa que el dÃa tarde tanto en llegar.
Por la mañana, tan pronto como apareció el dÃa, se levantó Lanzarote, oyó misa con la doncella y después se armó. Entonces ésta le contó las noticias de Boores y lo que habÃa visto ante Honguefort, y Lanzarote se alegró mucho.
—Señor —le dice la doncella—, Boores está buscándoos y no cesará hasta haberos encontrado.