Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Doncella, si pensáis encontrarlo antes que yo, os rogarÃa que, por mÃ, le llevarais esta espada que fue de mi señor Galahot, y que le dijerais que la lleve de mi parte, que es muy buena.
La doncella le responde que lo encontrará en breve y que cumplirá el encargo; luego, se separa de él, que va derecho al castillo de Floegs, al que llega a la hora de prima. Contempla los prados de fuera de la ciudad y ve una gran muchedumbre alrededor de la hoguera en la que debÃa arder la hermana de Meleagant; al ver el fuego, siente miedo por la doncella. Pica espuelas al caballo y acude a aquel lugar tan veloz como el caballo puede ir. AllÃ, mira y ve a la doncella que era llevada al fuego para su destrucción: sólo tenÃa puesta la camisa y la sujetaban seis inútiles, tres por una parte y tres por la otra; sólo esperaban la orden de los jueces para arrojarla a la hoguera, mientras que ella lloraba con amargura y se lamentaba por Lanzarote: