Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Farién se había vuelto a poner en pie y se dirigía con el hacha levantada hacia Graier, que estaba aturdido en el suelo. Los otros diez se adelantan rogándole que no lo mate, por Dios, pero antes de que hubieran pronunciado sus palabras, le había dado un tremendo hachazo cuando se estaba levantando: alcanzó perfectamente el yelmo, pero no dio con el filo del hacha, pues se le volvió en las manos; no obstante, lo volvió a derribar tan aturdido que llegó al suelo con el nasal y en la tierra se le hundieron la nariz y las mejillas: queda cuan largo era, sin conocimiento. Antes de que se recobrara, lo han tomado los otros, poniéndolo a salvo entre ellos y su acompañamiento.
En esto se levantó Lambegue; cuando Farién ve que se marcha, le grita:
—¡Ay, muerto seas, hijo de puta, traidor! En mala hora me afrentasteis y me tuvisteis por traidor.
Y va hacia él corriendo, pero llegó antes su mujer que odiaba mucho a Lambegue, porque Farién le había causado muchos disgustos por su culpa. Cuando ve que Farién va contra él con el hacha dispuesta a matarlo, empieza a implorar misericordia y poniéndose delante de él, le dice: