Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, os lo dirÃa si quisiera.
—DecÃdmelo y a cambio seré vuestro caballero en el primer lugar en que me lo pidáis.
—Si me prometéis que me seguiréis en el momento en que yo os lo pida, os lo diré.
Lanzarote se lo promete, aunque después se arrepentirÃa de la hora en que lo hizo.
—Seguid este camino —le señala un sendero estrecho que atravesaba el bosque—, no os giréis hacia ninguna parte y cuando hayáis cabalgado cerca de media legua, veréis en una calva tres pabellones plantados. En uno de ellos está el caballero al que buscáis, que se llama Arramant el Gordo; lo reconoceréis porque tiene en la frente dos cicatrices. Ya os podéis ir, pero decidme antes vuestro nombre.
Muy a su pesar Lanzarote le dice su nombre.
—Id con Dios.