Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Luego, Lanzarote se marcha; era ya noche cerrada pero la luna brillaba con claridad; va por el bosque, que era tan espeso que el camino le resultaba muy oscuro, hasta que llega a la casa de un guardabosques que estaba en medio de un prado, bien rodeada por buenas murallas almenadas y profundos fosos. Lanzarote llama hasta que le abren la puerta; cuando el señor lo ve armado, se da cuenta de que es un caballero andante; acude a desarmarlo con su mesnada y le pregunta si ha comido algo, a lo que contesta que sí. Entonces el señor ordena que preparen las camas y hacen todo según sus órdenes: acuestan a Lanzarote en una rica cama hecha sobre una alfombra.
La mañana siguiente, tan pronto como apareció el día, Lanzarote se levantó y se marchó de allí, encomendando a toda la mesnada a Dios; el señor lo acompañó. Después de alejarse un poco de la casa, le pregunta:
—Señor, ¿hacia dónde iréis?
—Querría ir a la corte del rey Bandemagus.
—¿Por qué señor?
—Porque tengo que defenderme frente a un caballero que me ha acusado de traición y eso debo hacerlo el día de la Magdalena.