Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Entonces será de hoy en cuatro dÃas: para entonces será la fiesta que decÃs y el rey Bandemagus reunirá su corte en Wissant, a las orillas del mar: no podéis retrasaros si queréis llegar a tiempo, pues de aquà hasta allà hay tres buenas jornadas y aún más; si queréis, os acompañaré, pues me parecéis hombre valiente.
—Señor, no os molestéis por mÃ, pero si sabéis el camino que va derecho hasta allÃ, mostrádmelo.
—Con mucho gusto.
Atraviesan el bosque y van hablando de muchas cosas, hasta que el señor le pregunta de dónde es y él le contesta que de la casa del rey Arturo.
—Señor, ¡sed bienvenido! Por Dios, decidme, ¿se han consolado por su gran pérdida?
—¿Qué pérdida?
—¿Cómo? ¿No lo sabéis?
—No, si no me lo decÃs vos.
—Por Dios, no debéis ser de la casa del rey Arturo, pues todos lo saben, y no debe extrañar, pues nunca tuvieron una pérdida comparable.
Lanzarote se queda sorprendido y le ruega que le cuente qué ha pasado.