Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote se puso muy contento con esta noticia; hizo buscar la tumba y sacarla del lugar donde se encontraba. Cuando la vio, la apreció más que nada de cuanto había visto y no era extraño, pues no tenía ni oro ni plata sino que era toda de piedras preciosas unidas tan delicadamente unas con otras, que no parecía que fuera obra de hombre mortal. Tras llevar la tumba al lugar en el que Lanzarote encontró su nombre, la colocaron ante un armario de mármol y colocaron en ella el cuerpo de Galahot armado con todas las armas, tal como entonces era costumbre. El mismo Lanzarote lo acostó en la tumba, y luego, lo besó por tres veces en la boca con tanto dolor que por poco el corazón no se le partió en el vientre; después, lo cubre con un rico tejido de seda y oro con piedras preciosas y coloca la losa encima. A continuación, se marchó de allí encomendando a Dios a los del castillo; dejó en aquel lugar a la doncella que había llevado.