Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote reemprendió su camino y cabalgó hasta que llegó a la corte del rey Arturo, que entonces estaba en Camalot. Cuando el rey supo que venía, bajó de la sala con todos sus nobles, con la reina y las doncellas, y van a recibirlo con tal alegría como si fuera Dios en persona. Se adelantaron Lionel, Héctor y Meliaduc el Negro; le hicieron tan gran fiesta como debían. Después de desarmarlo y darle de comer, el rey hizo que acudieran los clérigos que ponían por escrito las aventuras de sus caballeros: escribieron los hechos de Lanzarote, tal como él se los contó. Cuando el rey oyó hablar del caballero que había prometido prender a la reina cuando fuera acompañada por cuatro caballeros, dijo que durante un año no iría al bosque sin la reina y que todo el tiempo iría acompañada por cuatro caballeros armados, «os ruego —le dice a Lanzarote—, que vos seáis uno de ellos». Así se lo concede; con él, el rey pone a Saigremor el Desmesurado, a Keu el senescal y a Dodinel el Salvaje. Esos cuatro tenían que escoltar a la reina por orden del rey siempre que fuera al bosque, durante un año: luego ocurriría que si Lanzarote no iba con los otros tres, la reina se quedaba, tal como la historia contará más adelante. Pero la historia ahora deja de hablar del rey, de la reina y de Lanzarote y vuelve con Boores, que sigue buscando a Lanzarote.