Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando Boores se marchó del Castillo de Glocedún, la tarde que oyó las noticias de la doncella de Honguefort, tal como la historia os ha contado, y llegó a la casa del ermitaño en el bosque, se quedó allí durante toda la noche a descansar, hasta que amaneció el día claro, teniéndose por mejor pagado por haberse quedado allí que si lo hubiera hecho en el castillo del que se había ido. Por la mañana, tan pronto como el ermitaño cantó misa, se alejó de aquel lugar y cabalgó durante todo el día sin encontrar ninguna aventura que merezca ser contada. Aquella noche la pasó en casa de una viuda que le hizo grandes honores porque le parecía hombre noble. Por la mañana, antes de que se levantara el sol, entró en un bosque que le duró hasta mediodía; pero la historia no dice nada de aventura que le pudiera llegar, sino que cuenta que el día que la doncella le había indicado llegó al bosque de Roevent por la parte de Lanvenic, a la hora en punto que le dijeron. Al llegar a aquel sitio, vio delante de él, a menos de dos tiros de arco, una capilla muy hermosa. Se dirigió allí a rezar, ató el caballo fuera del edificio y colgó el escudo de un árbol; luego, entra. Al cabo de un rato, oye las mayores lamentaciones que había oído en su vida. Mira y ve llegar hasta veinte caballeros que llevaban una litera sobre dos palafrenes; en ella yacía muerto otro caballero con el rostro descubierto; tras él, entre los otros, iba un caballero anciano que lloraba profundamente y se lamentaba, de forma que nadie lo vería sin sentir compasión.