Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, os puedo dar noticias ciertas de él, si quiero.
—Buen señor, decÃdnoslas, por favor.
—Por mi fe, no lo haré antes de saber por qué lo vais buscando, pues si es por su mal, no os diré nada; si lo buscáis para su bien, os diré todo lo que sé.
Boores le promete que no lo busca más que para su bien.
—Sabed, entonces, que mi señor Lanzarote ha estado en la corte del rey Bandemagus y le ha dado muerte al caballero que lo habÃa acusado de traidor; ayer se alojó en mi casa y esta mañana, al marcharse, le pregunté que a dónde irÃa y él me contestó «a la Dolorosa Guardia». Si queréis dirigiros hada allà y os apresuráis un poco, creo que podréis darle alcance.
Boores se puso muy contento con esta noticia y se la agradece profundamente. Luego, se encomiendan a Dios y se separan. Boores se dirige, con la doncella y Lambegue, a la Dolorosa Guardia aunque no conocen el camino más directo: pierden dos jornadas y cuando llegaron allÃ, les dijeron que Lanzarote se habÃa ido hacÃa ya más de tres dÃas.
Mucho lamentó Boores su fortuna; aquella noche la pasó en el castillo y se marchó por la mañana. Cuando llegaron al cruce de caminos, les dijo la doncella:
—Boores, os encomiendo a Dios.