Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Decidme, ¿qué querÃan de vos esos caballeros contra los que estabais combatiendo?
—No lo sé, pero estaban escondidos en ese seto y me salieron al encuentro: maté al primero y los otros me atacaron causándome el mayor daño que pudieron. Gracias a Dios hemos escapado.
Entonces Keu desmonta y le pregunta a Lanzarote si soportará que le saque la punta del costado.
—Señor caballero —interviene la vieja—, no os metáis en eso, pues habrá quien esta noche se ocupe de él y sabe más que vos; volveos, porque sólo le causáis mal.
Lanzarote quiere marcharse entonces y Keu le dice:
—Señor, tomad mi caballo, pues no os iréis a pie.
—Con mucho gusto, ¿pero cómo os iréis vos?
—Yo me ocuparé de mà mismo.
Lanzarote monta y al marcharse le dice a Keu:
—Señor, saludadme a mi señora la reina y a todos los que pregunten por mà y decidle a mi señora que, por Dios, se ocupe del caballero herido.
—Asà será.
Lanzarote y Keu se separan sin decir nada más, y Lanzarote va tras la vieja.